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Educación en modo Desarrollo Sostenible

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Artículo de Carlos Alberto Aguilar Meza

La competitividad es un elemento clave para el desarrollo del Perú. Pero es importante también entender que la competitividad analizada y desarrollada unilateralmente, desde la perspectiva de la productividad, no resulta viable para un país como el nuestro. 

Necesitamos cimentar mejor las condiciones actuales de nuestra producción de bienes y servicios, por lo que requerimos fortalecer y desarrollar políticas públicas en diversos sectores generadores de servicios públicos de calidad, que permitan otorgar sostenibilidad real a nuestra simple capacidad de extraer recursos naturales y venderlos en el mercado internacional, únicamente dependiendo de los precios, muchas veces estacionales.

Considero que el punto de partida es el desarrollo y fortalecimiento de nuestra Educación, desde el principio. Año tras año, asistimos a un debate constante sobre la Educación, más aún cuando ingresamos a los periodos de procesos electorales. 

Es bueno que el tema permanezca en la agenda pública. No solo porque es importante para la vida de un país, sino también porque mantiene un permanente interés de los distintos actores. Importante es reconocer que existen problemas. Importante es canalizar los aportes diversos para que lo que tenemos hoy sea mejorado.

Sin perjuicio que el tema Educación se encuentre de manera recurrente en la agenda pública, vemos que gran parte de las iniciativas son acciones aisladas, según los grupos de interés que las propongan. 

El documento generado por el Banco Mundial denominado “Por una Educación de Calidad para el Perú” (2006), reconoce que en nuestro país existe un caudal de investigaciones sobre qué funciona en la enseñanza. Existe un caudal de sugerencias de políticas, pero este mismo documento da cuenta de que los resultados al final del día no son alentadores. Algo estamos haciendo mal.

No soy un experto en la materia. Es más. Soy neófito. Pero soy un ciudadano interesado en que mis hijos obtengan una adecuada educación. Alcanzar los estándares más altos debería ser el objetivo. 

Fórmula compleja

Desde mi perspectiva, describir la educación como servicio público de calidad que el Estado debe otorgar a sus ciudadanos es detallar una ecuación con múltiples variables complejas sobre el proceso que debe transcurrir un niño; desde el principio, hasta el día que se convierta en un ente productivo para la sociedad. El consumidor del servicio público es el individuo, el que será educado, niño o joven, y debería ser el principal objetivo.

Empezamos la descripción con lo que debería pasar en el seno familiar: con la alimentación diaria, la dinámica familiar cotidiana, el ambiente saludable y espacios suficientes, la dinámica social en el entorno, el entretenimiento, la disponibilidad de materiales, tecnología y el transporte al colegio.

En el colegio: ¿Cuál es la currícula básica que debería sostener una buena educación, integral, tener la disponibilidad de materiales pedagógicos, desde un aula con espacio suficiente, la disponibilidad de materiales, hasta la tecnología puesta al servicio del maestro y el estudiante? ¿La infraestructura existente corresponde a las necesidades del estudiante y el profesorado? ¿Las aulas albergan por metro cuadrado el máximo de alumnos y este mismo número corresponde a la capacidad que tiene un maestro para impartir clases adecuadamente? ¿El área total del centro educativo está dotado de espacios mínimos para educación física, laboratorios, biblioteca, lugares de esparcimiento, deportes específicos, ciencia y tecnología, entre otros?

Mención aparte, el Maestro: ¿Los profesores de los centros de estudios tienen las condiciones mínimas académicas para desempeñar y cumplir apropiadamente su responsabilidad de educar? ¿Tienen garantizado su bienestar? Resalto que no me refiero a sus remuneraciones. Me refiero a si, además de sus remuneraciones, tienen solventada la vivienda, el seguro, el colegio de sus hijos, transporte y pensiones y, finalmente, su capacitación permanente.

La política pública que se emprenda, luego de garantizar estos aspectos mínimos vinculados a la educación, debería establecer lo que en el documento del Banco Mundial: “Por una Educación de Calidad para el Perú” (2006) denomina: 

  1. Generar estándares básicos, metas de calidad y sistemas de medición de la calidad. 
  2. Una vez que la calidad sea mensurable, es preciso establecer sistemas claros de rendición de cuentas a partir de los estándares y metas de calidad. 
  3. Una vez que existan estándares y sistemas de rendición de cuentas, será necesario invertir en el fortalecimiento de la capacidad institucional de los proveedores. Esta inversión tiene que cubrir distintas áreas, incluyendo la formación y la capacitación, directamente ligadas a necesidades pedagógicas.

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